Loas al Cuarto de Baño (obra sanitaria)
Obra nº: 146
Espectáculos:

Todo Por Que Rías
Viejos Hazmerreíres

Discos: (No)
Vídeos / DVD: Todo Por Que Rías
Viejos Hazmerreíres

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Versión del espectáculo Todo Por Que Rías.
Teatro Coliseo, Buenos Aires, Argentina, 8 de julio, 2000.

MM: Marcos Mundstock - CN: Carlos Núñez Cortés - JM: Jorge Maronna.

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MM:
Entre los diversos recintos en que transcurre la vida de los hombres, uno de los más frecuentados es el cuarto de baño. Sin embargo, su figuración en la Historia ha sido injustamente postergada. Cosas muy importantes han sucedido en los baños; ¡cuántas decisiones se han tomado! ¡cuántos libros se han leído! O en la vida cotidiana, cuántos matrimonios se reconcilian en el baño, por ejemplo, mientras la esposa se lavaba los dientes y el esposo se recorta el bigote... o viceversa. Es verdad, es verdad que el humilde espejo de un botiquín no tiene la hondura metafísica de los espejos de Borges; es verdad que en nuestras domesticas bañeras nadie descubrirá el principio de Arquímedes; es verdad que nuestros baños no poseen el prestigio de las fuentes de Versalles o Fontainebleau o Plaza Lavaille; y sin embargo, con solo apretar un botón, ¡qué despliegue de manantiales! Y cuando uno se retira con la satisfacción del deber cumplido, no necesita arrojar una moneda, como en la Fontana di Trevi, para asegurarse el regreso. Uno sabe que ha de volver al día siguiente, o en algunos casos a los dos días... o tres o mas... bueno, no sé, en algún momento convendría probar con la moneda. Cuántos gobernantes han meditado sus actos en un cuarto de baño, como si fuera su despacho, al extremo de no distinguirse dónde resuelven más asuntos, y dónde hacen más... más decisiones incorrectas. En todo esto pensaba el gran compositor Johann Sebastian Mastropiero cuando compuso "Loas al cuarto de baño", su célebre cuarteto concertante para artefactos sanitarios, que escucharemos a continuación. Compuesto para los siguientes instrumentos: calefón, lirodoro, desafinaducha, y nomeolbídet. En “Loas al cuarto de baño” Mastropiero ha logrado, más que nunca, que de su música emane la esencia de la materia que describe; en ella se respira la inconfundible atmósfera de toda su producción.

CORO: Músicos, filósofos y artistas,
CN: y escritores eminentes,
CORO: todos ellos van al baño
CN: y algunos muy frecuentemente.
CORO: Cuántas veces las personas
en el baño han meditado,
JM: cuántos libros se han leído,
cuántas dudas evacuado.
CORO: Duchas, retretes y bañeras
grifos, lavatorios y bidets.
Loas al cuarto de baño.
No hay festejos ni banquetes,
CN: en el íntimo santuario:
CORO: no se come ni se bebe,
sino todo lo contrario.
Loas, loas,
loas al cuarto de baño.
   

De los cuatro instrumentos informales que se ejecutan en esta obra, tres de ellos fueron creados ex profeso para ella (lirodoro, desafinaducha y nomeolbídet), mientras que el cuarto, el calefón, ya se había empleado antes; la primera versión de este instrumento, construido sobre la base de un calefón de serpentín, era muy difícil de tocar y fue utilizado solamente en la obra Visita a la Universidad de Wildstone. Años más tarde, Hugo Domínguez, "luthier de Les Luthiers", perfeccionó el instrumento empleando la tubería de un trombón a pistones. El trombón fue cortado en varias partes y vuelto a soldar de manera que pudiera entrar en el gabinete del calefón. Su intérprete es Daniel Rabinovich. Para los seguidores españoles, hemos de decir que el término "calefón" viene recogido en el Diccionario de la Real Academia, y su significado es "aparato a través de cuyo serpentín circula el agua que se calienta para uso generalmente doméstico".

Marcos Mundstock se limita a leer la introducción a la obra, y sus cuatro compañeros se ocupan de cantar y tocar los instrumentos informales mencionados.

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